Una tarde azul , de muy pocas nubes, de brisa fría y con aroma a pólvora. Ya no estaba en mi paraíso de calor agobiante, había dejado atrás fines de semana interminables y tardes dedicadas a mi lista de lugares, estaba ahora aquí, en mi casa desde los 16, en mi cuarto purpura, en mi cama fría y con retorcijones en mi estomago causados por el postre. Pero que mas da, no me gusta vivir de recuerdos, ahora tenia que hacerle frente a mi nuevo alrededor, a mi nuevo cielo. Sin evitar la tristeza que me provoca mirar hacia el, es bueno estar en casa.
Es bueno volver mas grande, así me siento, menos dependiente: mas segura. Sin querer o con mucho de complicidad, Fortaleza me dio justo en el blanco: yo que pedía fortaleza y justo se me atraviesa.
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