Cuando te rehúsas a ver las cosas, cuando buscas más afuera de lo que necesitas, cuando con tus ojos ya no ves lo que quieres y tus labios ya no sienten lo que tenias.
Es tiempo de llorar.
No había percibido todo lo que despiertas y generas en una persona, ni siquiera en mi, como pones en lucha y en juego todo por lo que vivías. Solo hace un instate lo entendi. No queria razones y me esforcé por olvidarlo, pero la justicia esta ahí, por medio de un video, de una letra, de canciones que quisieron cantarte y jamas quisiste contestar para escucharlas.
Justo ahora entiendo las cosas que deje ir, lo que no quise ver. Ver al sapo entre el príncipe y no entender que los sentimientos son tan fuertes para mover el tiempo y las lagrimas.
No soy egoísta y se bien que por mi seguiría aquí y sin mi ha construido un futuro mejor para el.
Ahora estoy oficialmente fuera, lejos y con una nostalgia profunda, una nostalgia que también es cargo de conciencia, que es culpable y que cada vez que cierra los ojos se recrimina por no verlo a tiempo.
Hay un consuelo, una mejor vida construida por un impulso amargo que lo tiene lejos pero con una mejor vida; o eso creo.
Pero hay una culpa, porque siempre estoy cerrando las puertas, porque voy corriendo con la avaricia de siempre y pretendo olvidar hasta que lo logro.
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